Nuestro enfoque se basa en evidencia, transparencia y refinamiento continuo. Analizamos malware, evaluamos la seguridad de sitios web y publicamos informes a través de procesos claros y repetibles.
Cada conclusión está respaldada por datos y revisión por pares. A medida que evolucionan las tácticas, actualizamos motores, fuentes y técnicas de validación para mantener los hallazgos actuales y confiables.
Ingerimos archivos, URLs y dominios de canales confiables: envíos de usuarios, feeds curados e informes de socios. Los elementos sospechosos se ejecutan en sandboxes aislados para observar el comportamiento.
Datos de contexto—DNS pasivo, registros WHOIS/registrador, detalles de hosting/ASN—e informes de usuarios verificados completan el panorama antes de hacer cualquier juicio.
Los indicadores de compromiso (hashes, URLs, IPs, dominios) se verifican cruzadamente en fuentes independientes como listas negras, inteligencia de amenazas y registros. Priorizamos evidencia primaria y anotamos conflictos.
El análisis de comportamiento complementa las firmas: actividad de archivos, persistencia y comunicaciones de red. Las verificaciones automatizadas son seguidas por revisión de analistas para reducir falsos positivos.
A los hallazgos se les asigna confianza basada en corroboración, actualidad y consistencia de señales. Para sitios web, clasificamos el riesgo en una escala de 1–100 usando factores como calidad de hosting, integridad WHOIS, estado de lista negra y comentarios de usuarios.
Indicadores clave de riesgo—patrones de phishing, entrega de malware, comportamiento anómalo—se destacan para que lectores y defensores puedan actuar rápidamente.
Los informes comienzan con un resumen en lenguaje sencillo y acciones recomendadas, seguido de métodos, indicadores y limitaciones. Cuando es seguro, incluimos hashes, marcas de tiempo y capturas de pantalla anotadas.
Para malware, documentamos la remediación (cuarentena, reversión, eliminación). Para sitios web, describimos opciones de bloqueo/reporte y orientación de seguridad.
Los elementos de alto riesgo se revisan en calendarios acelerados; las entradas estables siguen una cadencia definida. Cada página muestra tiempos de primera detección y última revisión.
Las señales se reponderan a medida que cambian las amenazas. Los comentarios de usuarios se clasifican, verifican y—cuando está justificado—se usan para actualizar conclusiones.
Nuestro stack combina detección propietaria (escáner de malware, heurística/ML, sandboxing) con inteligencia externa respetada.
La API de Inteligencia de Reputación unifica WHOIS, DNS/DNS pasivo, datos de listas negras e informes verificados para informar evaluaciones de dominios en tiempo real.
Los resultados de investigación no están en venta. No aceptamos pagos para alterar o eliminar calificaciones o informes.
Todas las publicaciones se someten a revisión interna por pares y siguen privacidad por diseño: recopilación mínima, redacción de PII y controles de usuario sobre telemetría.
Las revisiones de metodología ocurren regularmente para reflejar nuevas tácticas de atacantes, conjuntos de datos y capacidades de productos.
Los cambios significativos que afectan informes o puntuación se documentan y comunican para transparencia.